Aprender de las circunstancias

En la trigésimo sexta Voz Mayor te presentamos a Mario Partnoy, de 81 años que vive en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Mario nos regala su testimonio en estos meses de pandemia, y aclara: no pretende demostrar la realidad de todos, simplemente nos permite conocer más sobre las distintas maneras de vivir la vejez. En su caso, significó darse la oportunidad de aprender de sus hijos a manejar herramientas tecnológicas para sentirse más cerca de los suyos ¡Te invitamos a conocerlo! 

Aprender de las circunstancias 

El Coronavirus nos encontró desarmados. Nunca habíamos atravesado por una situación de tanta gravedad. A las apuradas, tuvimos que proveernos de las herramientas que no hicieran más liviana la pesada carga. Las herramientas no eran seguras y eso nos generaba inseguridad, incertidumbre, y lo que es más grave aún, las dudas superaban a las certezas, eso nos hacía transitar por un camino estrecho de cornisa de una sola dirección, la ladera de la montaña y el precipicio eran nuestra única visión. Nos tuvimos que ir acostumbrando lentamente a una nueva realidad. Nuestros hábitos cotidianos cambiaron, lo primero que perdimos por el encierro fue el contacto personal con nuestro entorno. La pérdida del contacto personal cara a cara. El aislamiento, es un trago muy difícil de digerir, superamos medianamente esta primera etapa con el apoyo incondicional de nuestros seres queridos. Comenzamos haciendo camino, todo cambio genera zozobra. Somos soldados combatientes, libramos infinitas batallas, algunas ganadas otras perdidas, sin embargo, el espíritu libertario fue decisivo para no quedarnos anclados.

Somos unos privilegiados. Les puede sorprender esta afirmación. Sin embargo, el haber aprendido el manejo de los medios electrónicos hizo más liviano el tránsito de esta etapa. 

Generalmente, los padres somos los que tratamos de guiar a nuestros hijos, en este caso, referido a Internet, el proceso fue inverso,  nuestros hijos se convirtieron en nuestros guías. Nos alentaron, nos motivaron y nos hicieron adentrar en el mundo fantástico de las redes. Humildemente nosotros también pusimos un granito de arena para que esta mezcla se consolide. El “NO PUEDO” o “NO ME INTERESA” debemos desterrarlo de nuestro vocabulario, porque nos conducen al aislamiento, perdemos la posibilidad de acceder a un mundo lleno de distintos matices. Es un arco iris el de la comunicación y debemos aprovecharlo porque eso nos hará crecer. Como simples artesanos utilizamos las redes como vínculo con el mundo exterior. Hacemos las compras en forma virtual (farmacia, alimentos y varios). Nuestra pre-paga ha generado un sistema de consultas virtuales. A través del mismo interactuamos  con nuestros médicos para hacer los distintos controles. Espero que la consulta virtual no se mantenga en el tiempo finalizada la epidemia porque constituye un fuerte agravio a la relación médico paciente. 

El Zoom nos ha permitido participar de distintos talleres y conferencias dictadas por la Universidad Maimonides, (Mg.Sofía Aptekman) Amia Cultura, Comunidad Bet Hilel, Amigos de la Universidad de Tel Aviv en la  Argentina, Kehila Dr, Herzl (Lomas de Zamora), Amigos por Israel, Clases de Pilates, Ciclo” Al cinema” edición Bellas Artes (Rosario), Cidicsef etc.-etc. Durante la cuarentena indefinida festejamos por Zoom el cumple de nuestro hijo Santiago y Alicia, mi esposa, cumplió 80 años, cantamos “que los cumplas feliz” y brindamos. Compartimos con nuestros hijos las señales de Netflix, Prime Video, Flow. Quiero dejar bien en claro que no estoy haciendo una versión marketinera de las distintas plataformas, lo que pretendo decir es que son alternativas que me sirvieron para que el encierro fuera más llevadero, Si se van a mantener en el tiempo una vez superada la epidemia no lo sé, lo que sí sé es que su utilización deberá ser producto del ejercicio de nuestro libre albedrío y no una imposición de las circunstancias.

Mario Partnoy (81 años)

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