El tiempo y la plenitud de la vejez

De pequeña soñaba con tener mi casa, cuatro hijos y una granja en el jardín. Jugaba con mis hermanos a ser mamá y trepaba a la rama más alta del algarrobo para probarme los aros del alhajero de mi abuela. En la adolescencia, el mundo adulto me decepcionó. Tan enojada estaba que más de una vez lloré abrazada a mi peluche de la infancia deseando volver a ser aquella niña. 

Cuando los 20 años irrumpieron en mi vida sentí un fuerte cachetazo. En el preludio de mi juventud ya cambiaba pañales y atendía a un marido. El pasado quedó grabado en un débil recuerdo y el futuro no se parecía al que imaginé jugando. 

Recién ahora, de vieja, aprecio la vida y sus tiempos con algo de claridad. 

La concepción del tiempo cambia a medida que vamos envejeciendo. Su paso nos lleva a la muerte, y el envejecimiento a dimensionar su valor. El valor del tiempo se mide en proyectos. En esas ganas locas de legar nuestras pasiones, gustos y habilidades mientras atravesamos, con cierta integridad, las pérdidas físicas y afectivas. 

Ya lo dijo en una charla sobre “Proyecto de Vida” el psicólogo especialista en vejez, Gastón Moisset: “sentirse una persona plena, es sentirnos íntegros. Es aceptar que las pérdidas forman parte del proceso vital. La integridad psíquica en la vejez tiene que ver con la integración de los procesos dolorosos. Es decir, el sufrimiento no se esquiva. La plenitud requiere aceptar y agradecer lo que tengo y lo que tuve”

Lo que perdí a lo 20 no representan ni la cuarta parte de las pérdidas en la vejez. Sin embargo, de aquella etapa solo habita una permanente sensación de letargo mientras que en esta todo se tiñe de colores. 

Evoco a Georg Muffat y le hago ¡pito catalán a la muerte! a quien esquivo gracias al tamaño de mis proyectos. Ellos prorrogan mi estadía en este suelo. 

Con algo de humor, la señora junto a mi (de unos 70 años) le pregunta a Gastón: 

 

  • “¿Qué hace una mujer como yo en un cuerpo como este?” 
  • (risas) “Viviendo una vejez plena y vital. La mirada cultural imposibilita la integración de la vejez y sus cuerpos con la plenitud. Sin embargo es la cultura la que debe cambiar porque está comprobado que la etapa más plena de una persona íntegra psíquicamente es la vejez”.

 

Ya lo dijo Ernesto Sábato en su libro “España en los diarios de mi vejez”: “Es gracias a ese imposible que nos elevamos por encima de todo lo posible. Es el entusiasmo el que nos mantiene vivos”. 

 

 

Porota. 

Porota sos vos, soy yo, somos
todas las personas envejecientes
www.porotavida.com
Si querés recibir nuestros Podcasts y columnas
en tu celular escribinos al 351 153062752

Publicaciones Similares

  • ¿Juve, Veju, Jovu? La vejez intraducible 

    “Jayus”, es un sustantivo de origen indonés y hace referencia a un chiste tan malo que no te queda otra que reír. “Resfeber” es también un sustantivo, esta vez sueco, que describe el inquieto latir del corazón de un viajero antes de emprender un camino. “Ubuntu”, otro sustantivo de la lengua africana Bantú Nguni, en esencia significa encuentro mi valía en tí y tú la encuentras en mí. Los noruegos cuentan con el famoso nombre propio de “Utepils” que significa tomar cerveza al aire libre. “Yu Yi”, en mandarín es el anhelo de volver a sentir con la intensidad de un niño. Cada cultura, cada comunidad y cada persona tiene su propia paleta de palabras para describir, en muchos casos, emociones. En su libro “El poder de las palabras” el experto en neurociencias, Mariano Sigman, asegura que “descubrir y crear nuevas palabras es una de las maneras más efectivas de tomar el timón de la experiencia emocional”.

  • Graciela Zarebski: la flexibilidad, ahora y toda la vida

    La vejez, a menudo percibida como una etapa de declive, puede ser un periodo de reinvención y actividad, gracias a la flexibilidad, tanto física como mental. Graciela Zarebski, reconocida gerontóloga y pionera en Latinoamérica en la reflexión sobre los procesos de envejecimiento, ha dedicado su carrera a explorar cómo mantener una vejez activa, digna y…

  • |

    ¡Sí, a esta edad!

    ¿Qué sucede con los hombres cuando entran en la vejez?, ¿cómo se reconfiguran sus personalidades, sus acciones, el manejo del tiempo? Mi querido amigo, Ricardo Iacub, psicólogo y Profesor Titular de Psicología de la Tercera Edad y Vejez de la UBA, ya ha analizado en nuestros espacios de reflexión cómo se construyen y configuran las masculinidades en la vejez desde tres ejes: el trabajo, la fragilidad física y la potencia sexual. Y describe cómo los varones no encuentran cómo adaptarse a un mundo en el que ya no son “necesarios”. Como se les dificulta estructurar su vida en torno a los tres ejes recién mencionados. Se genera una ruptura en las identidades de los sujetos que provocan un vacío en los mismos. Esta problemática no está siendo debidamente estudiada.

  • |

    El poder de las palabras

    Tengo un amigo al que le gusta agendar encuentros para charlar. Él los llama “Cafés Creativos”. Se trata, nada más y nada menos, que de planificar momentos para hablar con otros, y así poder hablar con uno mismo. Hablar con otras personas en su hábitat natural (sin mediaciones tecnológicas) y estar predispuestos a escuchar y respetar lo que mi interlocutor/a tenga para aportar sin juicios o faltas de respeto, forma parte del arte de conversar y forma parte de un entrenamiento para aprender a escuchar y escucharnos.

  • | |

    Carta de una de 40 a una de 65

    Querida Porota, te escribo porque tengo unas ganas locas de reflexionar en voz alta. Y ¡qué mejor interlocutora que vos!…vieja valiente, con quien me siento absolutamente identificada. Si bien, aún no soy una persona mayor (tal como lo establece la Convención Interamericana de DDHH de las Personas Mayores), conecto mucho con tu mensaje. Es que…