Betty homenaje
En mi mundo, en mi país, en mi ciudad, en mi barrio, hay muchas, muchas personas transformando la realidad ¡Muchas!Para descubrirlas te invito a que hagamos juntos un ejercicio.
¿Estás listo/a? ¡Vamos!
Por un instante, cambiá la vista del punto. No te enfoques en la noticia de la radio, o en la tragedia que te muestra Instagram, o en lo que escuchás de refilón en la tele. Por un minuto, llamate al silencio cuando te encuentres con alguien que se queja del calor, la economía o el partido de fútbol. No pongas el foco en la tapa del diario. Donde pones tu atención, pones tu energía (dice Jose Dispenza) Ya sé, no es fácil. A nuestro cerebro le gusta el amarillismo, la tragedia, el quilombo. Por eso tenemos que entrenarlo, sacarlo de su lugar de confort. A partir de este momento te vas a transformar en un periodista de noticias que hagan bien, que sumen, que sean una caricia a la cotidianeidad que intentamos cambiar con este ejercicio. Serás un reportero de noticias que nos den paz. Para encontrarlas vas a buscar un papel y un lápiz. Anota el nombre de cinco personas de tu entorno que quieras destacar y porque. Por ejemplo:
- Raúl, el de la despensa El Galpón que está ubicada en Camino San Carlos al Km 8. Él es un hombre mayor, dueño del polirubro de la zona que cada vez que voy a comprar me regala un zapallito o calabacín, o me ofrece la oferta irrechazable del día: dos atados de achicoria por 1000 pesos (¡si! 500 pesos cada uno ) Me gusta como me trata y con la simpleza que logra que le termine comprando toda la verdulería (¡ja!)
- Tere, mi vecina, que lidera un grupo de personas que se dedica a castrar y cuidar a los perros y gatos callejeros que deambulan por la zona sur de nuestra ciudad.
- Mi papá Miguel, quien espera con entusiasmo que la imprenta le entregue su primer libro de cuentos infantiles especialmente escrito para sus ocho nietos.
- Mi mamá María Luz quien a diario hace y promueve muchísimas cosas pero que hoy llega como invitada a este espacio para dedicarle a su amiga Betty una carta muy especial.
- Betty Maldonado. Ella es la amiga de mi mamá. Falleció el 20 de febrero de 2025 y hoy es la protagonista de esta columna. Lean la carta y descubran porque ella también podría ser parte de las cinco noticias que hacen bien.
Sol Rodríguez Maiztegui

A Betty le gustaban las cartas
Querida Betty:
En realidad, mí muy querida amiga Betty. Te fuiste el 20 de febrero de 2025. Tu partida inesperada nadie la imaginaba porque tu vida estaba cargada de mucha energía, con grandes deseos de seguir entrelazando vidas y circunstancias.
Recuerdo que te gustaba leer libros que hablaran de cartas. Tus regalos siempre venían acompañados de una cartita cariñosa, graciosa y sentida.
Te escribo esta carta para que recordemos juntas cuando nació nuestra amistad. Hace 39 años nos conocimos porque fuiste la maestra de mis hijas e hijos en la escuela Manuel Belgrano de Parque Vélez Sarsfield. Y fue ahí que me sorprendiste con tus modos tan especiales de enseñar a leer y escribir a los estudiantes de primer grado y tus formas de acercamiento a las familias. Fuiste ¡la maestra! de la escuela Manuel Belgrano. Te llamaban Ñory Betty y así te siguieron reconociendo todo el tiempo que estuviste en esa escuela y aún después de haberte jubilado. Como amigas y colegas docentes, intercambiamos muchos pareceres y conocimientos sobre la vida en las escuelas; participamos de las luchas por el mejoramiento de las condiciones pedagógicas, materiales y salariales de la docencia de Córdoba; caminamos muchas manifestaciones callejeras, la famosa “marcha blanca”, “la carpa blanca”… los 90…y mientras tanto nuestra amistad iba creciendo. Compartimos los cumpleaños de nuestros hijos e hijas y salidas al cine, al teatro, al centro a tomar un cafecito. Nuestras conversaciones pendulaban entre la vida familiar, la vida escolar y el gusto por la lectura.
Una frase de Rainer María Rilke dice: “Si tu vida cotidiana te parece pobre, no la acuses. Acúsate a ti mismo de no ser lo bastante poeta para percibir sus riquezas”. Betty!!! sí que fuiste poeta. Desde la sencillez y riqueza de tu casa, con las famosas ventanas pintadas de azul mediterráneo, pudiste percibir las riquezas de la vida.
En el año 2011, entre Navidad y Año Nuevo, cual mariposa que deja su capullo saliste volando y abriste las puertas de tu casa para entregar una biblioteca al barrio. Había nacido la biblioteca barrial “Despertares”. El garaje de tu casa de noche guardaba el auto y de día prestaba libros. Así se fueron acercando las amigas del barrio, las amigas de la facultad, de la escuela, las de Tai Chi. Te vinculaste con otras bibliotecas para conocer cómo funcionan, como se organizan y fuiste creando un estilo propio de biblioteca donde no solo estaba el libro como mediador, sino también la escucha, la palabra para recomendar, consolar y para promover encuentros. La tecnología no fue una compañera que te atrajera, y entonces con un cuaderno con espirales fuiste asociando a quienes se acercaron para llevarse libros. Los libros de la biblioteca los ordenaste con tus criterios. Por orden alfabético por autor. Control absoluto de donde estaba un autor. El alfabeto presente, tal como se lo enseñaste a tus estudiantes de primer grado. Y así nos reíamos pensando en todos los sistemas digitales que hay pero en la “Despertares” perduraba la modernidad. Cada quince días preparaste reuniones con las socias de la biblioteca. Encuentros para escuchar a las narradoras del Grupo Las Mosqueteras, juegos con palabras muy ingeniosas que provocaban la risa de todas, lecturas variadas de novelas, poesías y hasta la lectura grupal de La Vegetariana que nos quedó pendiente. ¿Qué genera la lectura? ¿Qué pasa cuando la lectura es con otros…? compartir la lectura abre puertas…
¿Te acordas Betty cuando me dijiste que vos creías que este grupo de socias, además de ser buenas lectoras, eran capaces de participar en otros proyectos que trascendieran las paredes de la biblioteca? Y mira que tenías razón. Durante muchos años este grupo de mujeres, impulsadas por tu espíritu creyente de que a la realidad la podemos transformar colectivamente, tejió ropa para bebés y mantas para el Hospital Misericordia. Nos acercamos a las mujeres del Taller Santa Clara de Barrio Suarez, y al merendero del mismo barrio. Cada año que comenzaba en la Despertares nos esperaba tu pregunta Betty: Y bueno… ¿a quién les parece que podríamos dar una mano este año?
Cuantas huellas dejaste Betty querida en nuestras vidas. Siempre te estaré recordando y extrañando tus ricos cafecitos y el maní con chocolate.
María Luz Maiztegui (amiga de Betty)

Betty Maldonado y María Luz Maiztegui
