Equinoccio de primavera
¿Quién dice que el olor de la primavera no puede impulsarnos a un nuevo renacer? Porota se permite ser feliz en primavera, se reencuentra con sus dolores y busca sanar heridas del pasado.
¿Quién dice que el olor de la primavera no puede impulsarnos a un nuevo renacer? Porota se permite ser feliz en primavera, se reencuentra con sus dolores y busca sanar heridas del pasado.
Los adultos mayores tienen todo el derecho a divertirse. El paso del tiempo suele encasillar a los viejos, como si lo único que pudieran hacer es sentarse a esperar el final. “El tiempo es un eterno presente marcado por un paso que deja huellas”, escribe Porota, convirtiéndose, de a poco, en una poetisa.
Porota reflexiona acerca de todo eso que nos pasa cuando dejamos de llenar un vacío. ¿Qué nos hace pensar que tenemos que “llenar” algo? La soledad, la pausa y el silencio despiertan preguntas en ella, dudas y certezas. No hay que temer a los cambios, a lo establecido. “El cambio cuesta tanto que de vez en cuando tengo la necesidad de volver a olvidar”, reflexiona Porota, a sabiendas que nada es fácil pero tampoco nada es imposible.
Porota y sus amig@s se permiten jugar y volver a los años felices de las infancias. El desafío: animarse a ser esos otr@s que alguna vez fuimos, esos niñ@s que todavía somos.
Comparto una historia personal que me invitó a reflexionar sobre los paradigmas de vejez que construimos en la sociedad.
¿Cómo se reconfigura el contrato cultural? ¿Cuántas preguntas pueden dispararse con un simple comentario de un niño? Porota reflexiona sobre todas esas estructuras que encasillan y atan a las personas: un color, un autito y una muñeca, el deporte, las princesas y los lugares comunes.
Porota se reencuentra con sus arrugas, con las huellas de la vida, con su cuerpo. Y ese reencuentro la lleva a su pasado, a su juventud, a todo lo que perdió por encasillar y encasillarse en los estereotipos de belleza. Hoy, madura y segura, se libera de las ataduras del ayer.
“Si no envejecemos quiere decir que hemos muerto. Adjetivar los términos “juventud” o “vejez” en lugar de tratarlos como lo que son, sustantivos, ha contribuido a idealizarlos y estigmatizarlos. Ni una cosa ni otra. Cada etapa tiene lo suyo. Ni mejor ni peor, diferente.” Porota nos ayuda a todos (jóvenes o adultos) a entender(nos) en el inevitable paso del tiempo.
¿Por qué se suele culpar a los viejos y viejas de tantos males de la sociedad? Este sistema dispara dardos a diestra y siniestra y no valora los conocimientos adquiridos en el recorrido de la vida. Porota reflexiona sobre el trabajo y la vejez.
Porota sigue caminando la vida, (re)encontrándose con aquella que fue, con la quiso ser. Una canción dispara un universo de sentidos. Para la guerra, nada. Para la paz, todo.