Piropos en la vejez
La vida nos regala las sorpresas más increíbles: un tropezón puede llevar a sensaciones que creía olvidadas: el rubor en los cachetes, el enamoramiento, la atracción por el otro u otra, el piropo, la vejez, las ganas de querer.
La vida nos regala las sorpresas más increíbles: un tropezón puede llevar a sensaciones que creía olvidadas: el rubor en los cachetes, el enamoramiento, la atracción por el otro u otra, el piropo, la vejez, las ganas de querer.
Ya se acerca Noche Buena, ya se acerca Navidad. El calendario impone reflexiones, miradas hacia atrás y promesas hacia adelante. Pero también nos invita a curar heridas, a cerrar algunas puertas y a abrir otras. Amigos y amigas de Porota se lanzan a escribir algunos deseos para los días por venir.
Porota, además de ser una voz para las personas mayores es, en primer lugar, una mujer. Y como mujer sexagenaria ha pasado por todos los dolores propios de una cultura patriarcal. Hoy puede desatar muchos de esos nudos y ayuda a sus amigas a abrir las puertas que durante tantos años estuvieron cerradas.
“Abrazar la edad es abrazarse a un@ mism@, es entender que la vida cambia y se transforma”, nos dice Porota, que día a día se encuentra con su faceta de poeta.
“¿Cuántas veces hemos convertido nuestra vida en un trámite?” Mi querida profe de Yoga tenía escrita esa pregunta en la pizarra del salón. La clase comenzó como todos los días, con el momento de la meditación. Fue inevitable no pensar en ese interrogante que irrumpió sin permiso ¿Cuántas veces hice cosas sin haber conectado siquiera…
¿Hasta que edad se puede amar? ¿Por que la cultura nos impone límites, barreras etarias? El amor se da y se recibe desde el primero hasta el último de los días.
Las generaciones se unen unas con otras como un río. Ese transcurrir del agua no es siempre el mismo. El tiempo, los lugares y las circunstancias van cambiando. Como la vida.
En cada arruga, en cada pliegue de la piel se encuentra la sabiduría de la vida transcurrida. Porota reflexiona sobre esto al ver una publicidad del Día de la Madre en la que se excluye a las mujeres mayores. Lejos de deprimirse, se reconforta, se sabe madre, vital y feliz.
Una salida con su nieto, para despejarse, para frenar el reloj y detener el tiempo y la sensación de estar siempre corriendo hacia algo, llegando tarde a todo. Nada mejor que el amor, la red familiar y el verde del campo.
Con motivo del Día Internacional de las Personas de Edad, Porota reflexiona sobre lo que implica ser “vieja”, lo que la sociedad espera sobre ella, lo permitido y lo prohibido. Nunca es tarde para romper con estructuras absurdas.