Reparación transgeneracional
Las generaciones se unen unas con otras como un río. Ese transcurrir del agua no es siempre el mismo. El tiempo, los lugares y las circunstancias van cambiando. Como la vida.
Las generaciones se unen unas con otras como un río. Ese transcurrir del agua no es siempre el mismo. El tiempo, los lugares y las circunstancias van cambiando. Como la vida.
En cada arruga, en cada pliegue de la piel se encuentra la sabiduría de la vida transcurrida. Porota reflexiona sobre esto al ver una publicidad del Día de la Madre en la que se excluye a las mujeres mayores. Lejos de deprimirse, se reconforta, se sabe madre, vital y feliz.
Una salida con su nieto, para despejarse, para frenar el reloj y detener el tiempo y la sensación de estar siempre corriendo hacia algo, llegando tarde a todo. Nada mejor que el amor, la red familiar y el verde del campo.
Con motivo del Día Internacional de las Personas de Edad, Porota reflexiona sobre lo que implica ser “vieja”, lo que la sociedad espera sobre ella, lo permitido y lo prohibido. Nunca es tarde para romper con estructuras absurdas.
¿Quién dice que el olor de la primavera no puede impulsarnos a un nuevo renacer? Porota se permite ser feliz en primavera, se reencuentra con sus dolores y busca sanar heridas del pasado.
Los adultos mayores tienen todo el derecho a divertirse. El paso del tiempo suele encasillar a los viejos, como si lo único que pudieran hacer es sentarse a esperar el final. “El tiempo es un eterno presente marcado por un paso que deja huellas”, escribe Porota, convirtiéndose, de a poco, en una poetisa.
Porota reflexiona acerca de todo eso que nos pasa cuando dejamos de llenar un vacío. ¿Qué nos hace pensar que tenemos que “llenar” algo? La soledad, la pausa y el silencio despiertan preguntas en ella, dudas y certezas. No hay que temer a los cambios, a lo establecido. “El cambio cuesta tanto que de vez en cuando tengo la necesidad de volver a olvidar”, reflexiona Porota, a sabiendas que nada es fácil pero tampoco nada es imposible.
Porota y sus amig@s se permiten jugar y volver a los años felices de las infancias. El desafío: animarse a ser esos otr@s que alguna vez fuimos, esos niñ@s que todavía somos.
Comparto una historia personal que me invitó a reflexionar sobre los paradigmas de vejez que construimos en la sociedad.
¿Cómo se reconfigura el contrato cultural? ¿Cuántas preguntas pueden dispararse con un simple comentario de un niño? Porota reflexiona sobre todas esas estructuras que encasillan y atan a las personas: un color, un autito y una muñeca, el deporte, las princesas y los lugares comunes.